Clásica Entrevista
BACH EN MADRID: El ciclo de las emociones populares cumple su octava temporada
mayo 2011
Madrid es una de las escasas ciudades del mundo en donde a finales de la temporada 2012/2013 se habrá podido escuchar la totalidad de las doscientas Cantatas de Juan Sebastián Bach a lo largo de los últimos ocho años, dentro de un proyecto unitario, coherente y sobre todo popular. Este es y ha sido uno de los más grandes proyectos culturales musicales desarrollados en la capital en los últimos siete años y, de alguna manera, se ha convertido en una seña de identidad, en aventura musical de las que dejan poso, de las que deben ser reconocidas y recordadas como hitos de una historia nada anónima, a la ya que han asistido no menos de 65.000 espectadores, auténticos protagonistas del evento. Protagonistas, a menudo, incrédulos de poder ser testigos de este proyecto cultural, pero fieles y animosos como miembros de un club de fans apasionado. “Lo cierto es que cuando nos planteamos este proyecto –comentaba Oscar Gershensohn, director de La Capilla Real de Madrid y del proyecto de las Cantatas– nos parecía poco menos que un sueño y aun hoy, cuando lo contamos, tenemos una cierta sensación de incredulidad. Evidentemente esto no habría sido posible sin la complicidad y el apoyo de un gran melómano como es el Alcalde de Madrid, Ruiz Gallardón, y su equipo de cultura. Creo sinceramente que este proyecto es una de las propuestas musicales más notables que ofrece la ciudad y se ha convertido en una seña de identidad cultural para la capital. Porque lo más notable de todo, finalmente, es que las iglesias se llenan uno y otro año, que se ha generado una adicción, que sea el concierto en la iglesia que sea, del centro o del extrarradio, los aficionados se mueven y acuden hasta abarrotar los recintos”.
Una historia con historia
Cuando en octubre de 2004 sonaron en la Real Iglesia de San Ginés los primeros acordes de la Cantata BWV 63 –“Christen, Ätzet diesen tag”– a cargo de La Capilla Real de Madrid se iniciaba una historia en la que pocos confiaban que tuviera un final feliz. Oscar Gershensohn y Alberto Martínez Molina habían propuesto algunos meses antes al Ayuntamiento de Madrid la idea de interpretar la totalidad de las cantatas de Bach a lo largo de varias temporadas.
Tres eran los ideales que sustentaban el proyecto. El primero, que el proyecto se estabilizara en “temporadas”, con nueve programas en cada una de ellas incluyendo en torno a 27 cantatas cada temporada, con lo que en el transcurso de nueve o diez temporadas se hubiera completado la totalidad del ciclo bachiano; el segundo, que las cantatas se interpretaran en diferentes iglesias de Madrid, desde las céntricas a las de los barrios, dotando al proyecto de una dimensión popular y cercana; y el tercero, que los programas fueran interpretados por grupos españoles, en lo que significaba la apuesta más importante realizada en nuestro país por difundir y apoyar a los grupos especializados en música barroca de toda la geografía nacional.
El proyecto, afortunadamente, fue muy bien acogido por el ayuntamiento madrileño, que tuvo la inteligencia de ver su enorme potencial y la sensibilidad para comprender que Madrid es un espacio cultural que se dignifica y crece con este tipo de iniciativas.
Gershensohn y Martínez Molina no dejan pasar la ocasión para agradecer esa confianza, “en primer lugar hacia el Ayuntamiento de Madrid: hacia su Alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, hacia la Delegada de las Artes, Alicia Moreno, y hacia el Director General de Actividades Culturales, Manuel Lagos. Por darnos su confianza año tras año, por mostrarse siempre sensibles a la música de calidad, por ser sabedores de que el público de Madrid es un público culto, educado y exigente, y por ofrecerle la mejor música posible.”
Lo que parecía improbable, que el proyecto tuviera continuidad, fue posible por tanto gracias al apoyo del Ayuntamiento durante las tres primeras temporadas, apoyo al que se sumaron a partir de la cuarta temporada otros patrocinadores privados: la Fundación Repsol, Telefónica, los grupos Santander y Ebro y la Fundación Universidad Empresa. “Nuestra gratitud se extiende a todos ellos por hacer que esta música excelsa suene cada año en nuestra ciudad, por dar trabajo a casi trescientos músicos por temporada, por confiar en tantos grupos profesionales de música antigua, en su inmensa mayoría nacionales, que hasta ahora han ofrecido más de cien conciertos al público madrileño”.
Largas colas, llenazos emocionantes
Un ejército de fieles melómanos ha peregrinado, temporada tras temporada, por medio centenar de iglesias de Madrid siguiendo los programas de las cantatas. Resulta emocionante ver cómo en cada una de las iglesias, horas antes de cada concierto, una larga fila de gente espera –a veces sentados en sus pequeñas sillas portátiles– a que las puertas se abran para dar inicio al concierto.
Es emocionante ver el entusiasmo de los aficionados, la complicidad, el aplauso y el reconocimiento, el nerviosismo de la espera hasta la próxima cita. Madrid ha conseguido crear un auténtico “club Bach”, integrado por muchos amantes de la música barroca y especialmente bachiana, pero también por muchas personas, jóvenes y mayores, que han descubierto la grandeza de esta música, para quienes el Ciclo de las Cantatas ha sido su “primer amor” en la música clásica. Y ya se sabe que uno nunca olvida ese primer amor.
Asistentes con nombre y apellido como Eduardo Sánchez Sánchez, uno de los miles de seguidores de esta iniciativa: “Creo que este ciclo –comenta– permite un acercamiento de la música clásica a todo tipo de público, más acostumbrado a otra música más popular o, por el contrario, a acontecimientos musicales clásicos de gran nivel pero de difícil acceso como los del Teatro Real o el Auditorio Nacional. Su itinerancia por iglesias de distintos barrios, así como su gratuidad, fomentan la asistencia de todo tipo de público que, de otra manera, probablemente no asistiría. Creo que la acogida del público es magnífica. En todas las sesiones a las que he tenido el placer de asistir, que son muchas, he observado un aforo completo en cada una de las iglesias, así como largas colas de gente esperando la apertura de los templos con mucha antelación, algunos incluso desplazados desde barrios alejados, que van siguiendo el Ciclo de Cantatas por las distintas zonas de Madrid. Esto demuestra sin duda el gran interés del público”.
Al término de la actual temporada –la séptima– se habrán completado un total de 63 programas y como cada uno de los programas se interpreta dos veces –sábado y domingo– se habrán cumplido 126 conciertos y, en cada uno de ellos, con las iglesias a rebosar.
Andrés Ruiz Tarazona, maestro de la divulgación cultural y Director de Comunicación del Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid, valora muy positivamente la acogida popular de las cantatas. “Siempre he creído –dice– que al público se le minusvalora. Se dice que lo que la gente quiere ver es lo fácil, lo cómodo, lo que no exige esfuerzo intelectual o conceptual alguno. Pero no es cierto sino parcialmente. Es verdad que hay más público para programas de cotilleo en la tele que para escuchar a Bach. Pero también se comprueba al programar a Bach que, incluso en barrios periféricos modestos, el público acude y se entusiasma con lo excelso, es decir, con una cantata o una misa con música de Bach”.
Similar concepto y entusiasmo muestra Alicia Moreno, Delegada de las Artes del Ayuntamiento de Madrid, quien señala que “siempre he considerado que la gestión cultural más eficiente es aquella que, en primer lugar, favorece e impulsa el talento y el genio creador para, a continuación, ponerlo a disposición de la ciudadanía. De ese deseo de vincular al público con la creación nació el presente ciclo, que está permitiendo ofrecer, por vez primera en Madrid, la integral de las cantatas de Johann Sebastian Bach. De esta manera, Madrid evoca la gran música del cantor de Santo Tomás de Leipzig y lo hace en templos históricos del centro, pero también en iglesias de barrio, donde estas citas musicales gozan de una aceptación sin precedentes”.
Los músicos españoles también creen en Bach
Como señalábamos al comienzo uno de los ejes fundamentales de esta iniciativa y una de las señas fundacionales ha sido que la totalidad de los programas fueran interpretados por grupos españoles. Son españoles los dos grupos promotores y “residentes” del proyecto –La Capilla Real de Madrid de Gershensohn e Hippocampus de Martínez Molina–, pero lo han sido también el resto de grupos participantes, 17 formaciones hasta ahora que podemos considerar como las más importantes agrupaciones españolas en el campo de la música barroca.
“Cuando este ciclo nació en 2004 –comentan los dos directores– tuvo como premisa irrenunciable la calidad de la música ofrecida y la calidad de los intérpretes. El absurdo tópico de que los grupos españoles no estaban preparados para afrontar el repertorio bachiano fue desmontado de un plumazo. De no haber sido así no estaríamos disfrutando de una séptima temporada de un ciclo que es conocido en toda España y en muchos lugares de Europa como el ciclo de las Cantatas de Madrid, o el ciclo Bach de Madrid”.
Ninguna iniciativa, programación o proyecto musical realizado en España en los últimos treinta años ha puesto mayor interés en promover y hacer participar a los grupos españoles.
“Ante un panorama profesional como el que encontramos en España, este ciclo continúa su andadura y seguirá rompiendo lanzas a favor de los grupos españoles. En un tranquilo intento de normalización de una realidad tan atípica como lamentable, nuestro ciclo seguirá siendo un contrapunto, desde su humilde contribución, a aquellos auditorios que nombran orquestas residentes a agrupaciones extranjeras; a aquellos programadores y festivales que ignoran casi por completo o incluso vetan a los músicos y grupos nacionales; a algunos periodistas que siguen dando coba a los nombres de siempre –a los “mitos vivientes”, a viejas glorias y a nuevos genios, rara vez de nuestro país–, y que quizá sigan sin saber, tras más de un centenar de conciertos, que este ciclo existe… Todo este provincianismo que hace unos años producía indignación ahora más bien produce pena y bochorno”, señalan Gershensohn y Martínez Molina.
Esta firme posición también ha ido produciendo sus efectos positivos y hoy en día, según reconocen los dos directores, “ya hay en todos esos ámbitos –auditorios, programadores, festivales, periodistas…– muchas y muy honrosas excepciones: cada vez hay más conocimiento de una realidad que dista mucho hoy en día de la que podía existir en los años 80. Además, y lo que es más importante, se cuenta con el apoyo insustituible de un público fiel, agradecido y exigente que es quien al final educa, elige y decide”.
Para estos grupos españoles la experiencia de participar en estos Ciclos de Cantatas ha sido sorprendente y única. Así lo reconoce por ejemplo, Pedro Gandía, quien ha participado con dos formaciones, la Orquesta Barroca de Sevilla y la Orquesta Barroca de Salamanca. “Fue un placer inmenso –dice– volcar nuestro trabajo sobre Bach hacia el público madrileño y contribuir a la realización de este sueño que ahora está haciéndose realidad: un ciclo integral de cantatas de Bach que conecte la emoción presente en los camerinos de la orquesta con la que sentía el público que abarrotaba las iglesias tras colas interminables. Quiero expresar aquí mi enhorabuena a la organización y mi gratitud a los impulsores de este ciclo que quedará sin duda en la memoria de lo mejor hecho en el ámbito de la música antigua en España”.
El Coro de Niños “Ciudad de León” ha sido la agrupación más joven que ha participado hasta ahora en el ciclo. Su director David de la Calle, rememora su primera participación en la tercera temporada. “Para un bachiano convencido como yo, la posibilidad de poder interpretar la mejor música coral que se ha compuesto jamás, con instrumentos de época en recintos sacros de la belleza de San Ginés, Santiago el Mayor o la Colegiata de San Isidro, era poco menos que tocar el cielo. La interpretación de las Cantatas BWV 8, 114 y 180 supuso un hito en el desarrollo artístico del coro, ya que el nivel de exigencia artístico requerido para abordar esta música es altísimo”.
En la temporada 2008/09 el Coro volvió a Madrid para abordar junto con Hippocampus y bajo la dirección de Richard Egarr, director titular de The Academy of Ancient Music, las cantatas BWV 20, 126 y la 146. Para David de la Calle cualquiera de las tres cantatas interpretadas es espléndida “pero de la 146, y en concreto de su coro inicial, se puede afirmar taxativamente que es uno de los momentos más sobrecogedores de toda la Historia de la Música. La imagen de aquellos niños de entre 7 y 11 años cantando este Coro “Wir müssen durch viel Trübsal in das Reich Gottes eingehen” (“Debemos pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios”) con esa pureza llevó a muchos de los presentes al borde de las lágrimas. Y es que el grado de conexión y empatía alcanzado entre músicos, director y público fue simplemente mágico. Las caras de agradecimiento de los niños y de los cantores adultos del coro al finalizar el concierto lo decían todo. Sobraban las palabras”.
Un paso adelante
En estos siete años de Cantatas de Bach, el ciclo ha tenido también el acierto y la brillantez de incluir en sus programas algunas de las más grandes obras del Cantor de Leipzig como ha sido la interpretación de la Pasión según San Juan, las Misas en si y en sol, los Motetes o el Oratorio de Navidad.
“Si nuestras perspectivas de programación se cumplen, en la IX temporada 2012/2013 se habrán interpretado todas las cantatas –señalan Gershensohn y Martínez Molina–. Pero nuestra voluntad es dar continuidad a este ciclo de cantatas en un ciclo permanente en el que una gran mayoría de músicos y grupos españoles interpreten el mejor repertorio nacional e internacional. No sólo Bach, claro está, pero siempre teniendo a Bach como eje, como guía y referencia de calidad. Ojalá pueda sonar y suene música de Victoria, de Cabezón, de Monteverdi, de Nebra, de Haendel, de Telemann, de C. P. E. Bach, de Martín y Soler, de Haydn, de tantos otros grandísimos compositores… Y también de J. S. Bach, siempre de J. S. Bach. Simplemente porque el mundo es mejor y tiene más sentido cuando suena su música”.
De la misma forma de pensar es Andrés Ruiz Tarazona, quien señala que cuando concluyan las cantatas “la idea de cuantos estamos implicados es continuar ofreciendo en las iglesias madrileñas conciertos sacros con la música de nuestros grandes polifonistas, desde Cristóbal de Morales a Hilarión Eslava, obras de Guerrero, Victoria, Galán, Samaniego, Nebra, Soler, hasta llegar a Goicoechea, Otaño, etc. y los músicos del siglo XX que, desde Mompou a Cristóbal Halffter, han escrito importantes piezas de música sacra. Y naturalmente de los grandes de todos los tiempos desde Ockeghem y Josquin, a Monteverdi, Schütz, Haendel, Telemann, Rameau, Couperin, Carissimi, Stradella, A. Scarlatti, Vivaldi, Rossini… hasta Britten, Taverner o Penderecki. Pero Bach no debe faltar”.
Dice un aforismo que “Dios escribe derecho con renglones torcidos”. Esperemos que la historia cultural que Bach y los grupos españoles están escribiendo en Madrid siga sustentándose en los renglones de la emoción, la participación, el entusiasmo y la singularidad. El publico y los músicos se lo merecen.
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Un ciclo para todos los madrileños
A lo largo de estos años, las Cantatas de Bach han recorrido Madrid llevando la música del genial compositor no sólo a las iglesias del centro, sino también a las de otros barrios de la ciudad. El ciclo ha pasado por los siguientes templos: Real Iglesia de San Ginés (16 conciertos), Nª Sª de las Maravillas (4), Santiago El Mayor (6), Real Basílica Nª Sª Atocha (2), Basílica San Miguel (8), Parroquia Santa Teresa y Santa Isabel (8), Parroquia de San Marcos (6), Iglesia de la Concepción Real de Calatrava (4), Nuestra Señora de Covadonga (2), Parroquia de San José (2), Real Colegiata de San Isidro (2), Parroquia del Inmaculado Corazón de María (2), Parroquia San Ildefonso (4), Nª Sª Perpetuo Socorro (4), Parroquia de Santa Cruz (4), Parroquia Santa María La Antigua (8), Basílica Parroquia de la Virgen Milagrosa (4), Parroquia de San Pedro Ad Vincula (8), Parroquia de San Matías (2), Parroquia de San Miguel Arcángel (Carabanchel) (6), Parroquia de San Miguel Arcángel (Fuencarral) (6), Iglesia del Espíritu Santo (2), Nuestra Sª del Rosario de Fátima (4), Parroquia Nuestra Sª de las Victorias (4), Parroquia de San Pedro Apóstol (2), Parroquia Nª Sª de la Concepción (2), Parroquia Nª Sª de la Soledad (2) y Parroquia de Santa Cristina (2).
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Casi 400 músicos
Como explican los directores del ciclo, Oscar Gershensohn y Alberto Martínez Molina, una de las ideas fundamentales del mismo era que la música de Bach fuese interpretada mayoritariamente por grupos españoles. Así ha sido. Estos son los grupos que han participado en el ciclo: 397 intérpretes que han dado lo mejor de sí a lo largo de estos siete años.
LA CAPILLA REAL DE MADRID. Director: Oscar Gershensohn
HIPPOCAMPUS. Director: Alberto Martínez Molina
ARS COMBINATORIA. Director: Canco López
LOS MÚSICOS DEL BUEN RETIRO. Directora: Isabel Serrano
LA FOLIA. Director: Pedro Bonet
FORMA ANTIQVA. Director: Aarón Zapico
CORO DE NIÑOS “CIUDAD DE LEÓN”. Director: David de la Calle
ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA
ZARABANDA. Director: Álvaro Marías
ACCADEMIA DEL PIACERE. Director: Fahmi Alqhai
NOVA LUX. Director: David Guindano
LA TEMPESTAD. Directora: Silvia Márquez
LA REAL CÁMARA. Director: Emilio Moreno
VESPRES D’ARNADI. Director: Daniel Espasa
LOS MÚSICOS DE SU ALTEZA. Director: Luis Antonio González
ESTIL CONCERTANT. Directora: Marisa Esparza
COR DE CAMBRA DEL PALAU DE LA MUSICA CATALANA. Director: Jordi Casas i Bayer
HELSINKI BAROQUE ORCHESTRA. Director: Aapo Häkkinen * Con el Coro de La Capilla Real de Madrid
ORQUESTA BARROCA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA. Director: Pedro Gandía
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