Clásica Editorial
LA GENERACIÓN DEL 51 Y LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA
junio 2010
El panorama actual de la música contemporánea española, desde el punto de vista de la creación, se encuentra, probablemente, en el mejor momento de su historia. Bien es cierto que la situación podría ser mucho mejor si, de una vez por todas o poco a poco pero con criterio, consiguiéramos avances más significativos en el ámbito de las enseñanzas musicales, en el impulso de la vocación compositora, en el reconocimiento y apoyo a la labor creativa, en la interiorización por parte de los programadores de la necesidad de una programación más estable y sostenida de este música y en la puesta en marcha de eficaces programas de divulgación, difusión y creación de nuevos públicos.
En este número de junio queremos rendir un homenaje a dos de las personas que más han aportado en el último medio siglo a la creación musical y a colocar a nuestro país en un escalón de reconocimiento musical internacional impensable, en una historia “dominada”, por los siglos de los siglos, por la música centroeuropea.
Porque este cambio de percepción y de realidad que hoy vivimos no es producto de la casualidad, sino resultado del difícil y, a menudo, quijotesco trabajo de un grupo de compositores nacidos todos ellos en torno a los años 30 y que han conformado lo que ha venido a conocerse como “generación del 51”: Juan Hidalgo (1927), Ramón Barce (1928), Carmelo Bernaola (1929-2002), Josep María Mestres Quadreny (1929), Luis de Pablo (1930), Cristóbal Halffter (1930), Xavier Benguerel (1931) y Joan Guinjoan (1931). Este sería el eje central de esta excelente generación, dos de cuyos miembros, de Pablo y Halftter, cumplen este año su 80 aniversario en un envidiable estado de forma y en quienes queremos hacer significativo nuestro homenaje.
Pero lo mejor es que esa generación del 51 ha hecho posible abrir nuevas puertas a nuevas generaciones de compositores que hoy son una referencia internacional de la música española. Citar todos los nombres nos llevaría a una lista muy amplia pero, solo a título de ejemplo, podemos mencionar de manera intergeneracional, por ejemplo, los nombres de Sotelo, Sánchez-Verdú, Encinar, Macías, Torres, Lazkano, Parra, López López, Camarero, Gerhard, Posadas, Guerrero, Delás, Rueda, Turina, García Abril, Cervelló, Aracil, Marco, Casablancas, del Puerto, Colomer, Balada, Picó, Vivancos… y un largo etcétera de brillantes creadores.
El relevo de la generación del 51, que seguirá todavía dando muchas alegrías, está también, por tanto, asegurado. Lo que hace falta asegurar ahora es que también se produzca el relevo y extensión de un público dispuesto a disfrutar de esta música.
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