Clásica Escenarios y programas
EUSKADI - LA ORQUESTA SINFÓNICA DE EUSKADI CONTINÚA AMPLIANDO SU REPERTORIO
enero 2010
La Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE) prosigue este mes con su temporada ofreciendo cinco conciertos en las cuatro ciudades a las que lleva su programación: San Sebastián (Auditorio Kursaal), Bilbao (Palacio Euskalduna), Vitoria (Teatro Principal) y Pamplona (Baluarte). Los conciertos de este mes están bajo la batuta de Andrés Orozco-Estrada y cuentan con la participación de la Kukai Dantza Konpainia y la Coral Andra Mari Abesbatza para interpretar las Danzas sinfónicas de Rachmaninov, última obra del compositor ruso, el ballet Estancia de Alberto Ginastera, evocación al mismo tiempo bulliciosa y tierna de los ambientes de la pampa argentina, y una obra que la orquesta ingrepreta por primera vez: Sorgineta de J. Olaizola/T. Aragüés, un ballet creado a partir de ritmos de danza más característicos del folclore vasco. En marzo serán tres los programas: a principios de mes dirigido por Yakov Kreizberg, a mediados por Christian Lindberg y a finales por Andreas Spering. En el primero, junto a la OSE estará el violinista Frank Peter Zimmermann y el concierto estará compuesto por la Sexta y la Novena Sinfonías de Shostakovitch, esta última interpretada por vez primera; y el Concierto para violín y orquesta en la menor, op.53 de Dvorak. En el segundo actuará como solista a la tuba un mienbro de la OSE, Óscar Abella, y la orquesta también interpretará una pieza que no ha ofrecido antes: Gerok, página orquestal de la vizcaína Isabel Urrutia que ganó la cuarta edición del Premio del Concurso de Composición Musical AEOS-Fundación BBVA. Completarán el programa Concierto para tuba y orquesta en fa menor de Vaughan Williams y Sinfonía nº 5 en mi bemol mayor, op.82 de Sibelius. El último concierto de marzo contará con la visita de un grupo invitado, Capilla Peñaflorida con Josep Cabré al frente. Podrán escucharse además las voces de Elena de la Merced, soprano, Maite Arruabarrena, mezzosoprano, Mikeldi Atxalandabaso, tenor, y Fernando Latorre, bajo. Se han preparado para la ocasión dos obras que la orquesta interpretará por primera vez: la Sinfonía nº 4 en do menor, D417 Trágica de Schubert y Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz de Haydn, una sucesión de siete “adagios” que conforman otros tantos comentarios musicales de los últimos instantes de la vida de Jesús que la orquesta propone no en su más conocida versión para orquesta sino en versión para solistas, coro y orquesta. En abril será Lawrence Foster quien dirija la formación en la Sinfonía nº 2 en do mayor, op.61 de R. Schumann y el Concierto nº 2 en re mayor, op.73 de Brahms. “Las obras sinfónicas de Schumann y Brahms tienen diversos puntos en común –explican las notas de la orquesta–. El más evidente es que ambos autores compusieron cuatro sinfonías. Además, los dos llegaron a enfrentarse a este género con cierto titubeo y temor. A Schumann le cohibió su escasa familiaridad con la orquesta, a Brahms su cautela ante el inalcanzable ejemplo beethoveniano. Sea como fuere, sus respectivas Segundas están marcadas por una serenidad y una distensión otorgadas quizá por el éxito de su primer desafío sinfónico”. Unos días después Andrey Boreyko cogerá la batuta en un programa totalmente nuevo para la orquesta, y en él participará también Ewa Kupiec al piano: el ballet Don Quixote de Gerhard, Sinfonía nº 4 para piano y orquesta, op.60, Sinfonía Concertante de Szymanowski y La Sirenita de Zemlinsky. El titular de la formación, Andrés Orozco-Estrada, volverá en mayo para un concierto en el que se subirá también al escenario uno de los talentos ascendentes de la nueva generación de violinistas: Janine Jansen. Podrán escucharse Alborada del Gracioso de Ravel, Concierto para violín y orquesta nº 1 en sol menor, op.26 de Bruch y La Consagración de la Primavera de Stravinsky. Unos días después y en las cuatro ciudades, la formación recibirá como orquesta invitada a la Sinfónica de Bilbao, dirigida por Günter Neuhold y con Marta Zabaleta al piano. Interpretarán el Concierto para piano y orquesta nº 24 en do menor, KV491 de Mozart, uno de los dos únicos que el músico compuso en tonalidad menor, y la Sinfonía nº 4 en mi bemol mayor, Romántica de Bruckner. La orquesta clausurará su temporada en San Sebastián, Pamplona, Bilbao y Vitoria los últimos días de mayo y primeros de junio. Lo hará a las órdenes de Mikhail Agrest y con Daniel Müller-Schott al violoncello y con un programa compuesto por Concierto para violoncello y orquesta en mi menor op.85 de Elgar, Sinfonía nº 1 en si bemol mayor, op.38 Primavera de R. Schumann y el estreno absoluto de Haize Alde, de Joseba Torre, última muestra de la constante atención que la Orquesta de Euskadi dirige a la creación contemporánea en forma de encargos encomendados a compositores vascos.
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