Clásica Entrevista

LUIS DE PABLO Y CRISTÓBAL HALFFTER, DOS VISIONES CONTEMPORÁNEAS

junio 2010

Que dos de los compositores más importantes de nuestro país cumplan 80 años y sigan genialmente activos es digno de toda serie de homenajes y celebraciones. Nosotros les traemos a nuestras páginas para hacerles una entrevista paralela: las mismas preguntas con respuestas en algunos casos diametralmente opuestas y en otros, similares. Respuestas de las que sólo pueden permitirse quienes a su edad combinan la lucidez de la que han hecho gala en todos esos años con la experiencia de quien lleva toda la vida creando música.

He aquí Luis de Pablo y Cristóbal Halffter. O viceversa.

LUIS DE PABLO

1- ¿Cree que se puede definir de alguna manera la música del siglo XX?, ¿cómo?
Yo creo que la música del siglo XX no se puede definir en pocas palabras. Ha sido un cambio muy fuerte y muy amplio y si hay algún punto en común no me queda más remedio que decirlo de forma técnica. Ha habido un cambio radical del sentido de la función de la armonía. Es decir, la desaparición de la armonía tal y como se va perfilando en la segunda mitad del siglo XVII entra en crisis en la segunda mitad del XIX y en el XX prácticamente se convierte en otra cosa.

2- ¿Qué cree que ha aportado su música a la música del siglo XX?
Bueno, estoy demasiado cerca de ella como para poder dar una respuesta clara. Sí puedo decirle que he intentado hacer la música que, dicho de una manera popular, me pedía el cuerpo, y al mismo tiempo una música que correspondiese a lo que yo sentía y creía. Hay procedimientos musicales que son exclusivamente míos, pero definirlos es quizá demasiado técnico. Lo que yo he podido traer, si es que he traído algo y espero modestamente que sí, se tiene que escuchar y cada uno tiene que vivirlo a su manera. Lo mismo se podría decir de cualquier otro compositor. ¿Qué aporta Beethoven que se pueda decir en palabras?

3- ¿De qué manera ha influido su formación en su carrera?
Yo fui autodidacta en los primeros años de mi vida, cuando estuve muy aislado por una serie de circunstancias dentro del momento que vivía España. Pero en cuanto salí de mi país tuve la gran fortuna de tener un profesor como Max Deutsch en Francia, que había sido discípulo de Schoenberg y me formé con él durante lo que le quedó de vida al maestro, porque aun cuando concluí mi formación con él le seguí mandando mis obras para que él opinase. Y por otra parte, asistí a cursos de verano en Alemania muy importantes porque me pusieron al corriente de lo que entonces, en los años 50, era la novedad radical.

4- ¿Cuáles serían las influencias más importantes que ha tenido a lo largo de su carrera?

Durante mis primeros años de formación tuve muchas influencias porque estaba intentado encontrar mi propia voz, y para eso uno tiene que apoyarse en lo que tiene alrededor. Tuve apoyos muy variados y los fui dejando a medida que crecía y no me eran necesarios. Pero a estas alturas ya soy demasiado viejo y no creo que exista ya ninguna influencia. Sí siento que hay dos presencias que muy transformadas están siempre conmigo, dos cosas a las que yo me siento próximo como una parte de mí mismo: por un lado una parte de la música francesa del siglo XX e incluso del XIX y por el otro lo que para mí fue un gran descubrimiento, la tradición de músicas nor-europea. Fue el descubrimiento de que las músicas son muchas cosas, no sólo nuestra tradición; existen muchas cosas y esa libertada y esa variedad de la música fue para mí muy estimulante. El ser humano se ha servido de ese orden sonoro de mil millones de manera y esa constatación es extremadamente estimulante para una persona que tenga una mente abierta y una curiosidad intelectual.

5- ¿Cómo ve aquella época de los 50 desde la perspectiva que dan los años?
Los años 50, al menos para mí, fueron los años de definición de lo que yo quería hacer. Tenía por entonces 20 años. La definición de lo que yo quería hacer no se hace haciendo, se hace pensado. Como decía Picasso, y es un dicho popular español, “obras son amores y no buenas razones”. Las personas se forman así, haciendo, no pensando. Lo que primero nos forma es el hecho de hacer algo y después sí viene la reflexión de cómo hacerlo.

6- ¿Han cambiado mucho las cosas desde entonces para un compositor?
No hay color. En los años 50 la figura de compositor prácticamente no existía socialmente en España. Muchos años más tarde, en los 70 u 80, cuando se hicieron las casillas de las diferentes profesiones para la contribución a Hacienda, nosotros no teníamos grupo. Los “músicos” eran los intérpretes y durante años los compositores estábamos junto a los artistas de circo, hasta que muchos años más tarde Tomás Marco, siendo director general del INAEM, logró por fin que tuviésemos un hueco en algo que tuviese que ver con la música y nos metió en algo así como “otra actividades relacionadas con la música”. Esta tarea de composición es algo de lo que la sociedad apenas ha sido consciente hasta años recientes. Había algunos compositores que sí tenían ese reconocimiento, como el maestro Rodrigo, del que todo el mundo sabía que era el compositor del Concierto de Aranjuez, pero poco más. Que el compositor tuviese una profesión reconocida como otra cualquiera era impensable. La música mejor o peor llamada “culta” desaparece como tal prácticamente a principios del XIX y la música que reina es la zarzuela. En esa situación, ¿para qué vale componer un cuarteto de cuerda o una sinfonía? Nuestro país no contemplaba esas posibilidades. Y después, cuando la gran tradición romántica, europea, las óperas nacionales y todas esas cosas, España estaba ocupada con guerras civiles. Hoy en día no se pueden comparar las cosas. Habrá problemas que nadie discute, pero las cosas han cambiado mucho, aunque todavía faltan por cambiar muchas cosas. La mayoría de los padres no quiere que sus hijos sean músicos. El día en el que esos padres se sientan orgullosos los problemas musicales de España estarán a punto de desaparecer. Ya hemos entendido que ser músico es algo tan digno como cualquier otra profesión, pero todavía no llegamos a la situación de otros países.  

7- Además de componer, reparte su tiempo entre otras labores musicales. ¿Qué le aporta abordar diferentes facetas de la música?
Bueno, de eso hace ya mucho tiempo. Si me piden hacer una conferencia o una clase magistral y me interesa, lo hago encantado, pero hace muchos años que he dejado de hacerlo. Antes hacía mucha música de cine, por ejemplo, que era lo que me permitía subsistir económicamente, pero ya son escasas mis participaciones en estas cosas.

8- ¿Cómo ve el presente de la música española?
El nivel musical es muy variado. Hay orquestas excelentes y otras que no tanto. Y depende también mucho del repertorio que abordan. Hay algunas que no quieren salir del repertorio tradicional, del romanticismo trillado o de unos muy primeros años del siglo XX, y algún compositor de la autonomía correspondiente, y eso no es la mejor escuela para formar una gran orquesta, pero es un terreno que tiene una gran ventaja con respecto a antes. Primero porque a pesar de todo las orquestas actuales, incluso las que no son las mejores, tienen una amplitud de miras mucho mayor que la que tenían los orquestas españolas en los años 50. Y por otro lado porque hoy en día hay muchos compositores y un porcentaje alto de excelentes compositores cuyas obras empiezan a ser conocidas también fuera de España. En nuestro país poco a poco, muy lentamente, los compositores van dando a conocer su trabajo fuera de nuestras fronteras. Muchos de los compositores actuales han hecho su carrera a través del extranjero y luego han vuelto a España con los laures cosechados.


CRISTÓBAL HALFFTER

1- ¿Cree que se puede definir de alguna manera la música del siglo XX?, ¿cómo?
Creo muy difícil poder definir algo tan diverso como la música del siglo XX. Solamente pueden definirse tendencias, estilos, estéticas, pero cada cultura y cada país tienen formas de producirse muy diversas y distintas. Es más, cada autor, y somos muchos, interpreta cosas que podrían ser en principio iguales de manera muy personal y diferente. Todo ese conjunto forma parte, pero ninguna de ellas “es” la música del siglo XX.

2- ¿Qué cree que ha aportado su música a la música del siglo XX?
No estoy capacitado para responder a esta pregunta. Veo mi obra como algo muy personal y no puedo saber la importancia y el valor que pueden otorgarle los demás. Solo sé que mi obra afortunadamente se toca en muy diferentes países y foros culturales y que hasta ahora ha sido acogida con respeto e interés. La influencia que yo pueda ejercer sobre los demás no me corresponde a mí medirla.

3- ¿De qué manera ha influido su formación en su carrera?
La formación tanto cultural como técnica es básica para toda actividad profesional que se quiera realizar con rigor en el mundo de la música. Formación que abarca desde el conocimiento de las diferentes manifestaciones culturales de todas las épocas y culturas hasta cualquier otra expresión del quehacer intelectual del ser humano.

4- ¿Cuáles serían las influencias más importantes que ha tenido a lo largo de su carrera?

La influencia de las obras de los compositores que, desde mi punto de vista, han sido válidas y siguen siendo fundamentales para la lógica evolución del pensamiento, la cultura, la sensibilidad y la estética del ser humano. La lista sería muy larga y además en el transcurso de mi vida he ido suprimiendo algunas obras y añadiendo otras.

5- ¿Cómo ve aquella época de los 50 desde la perspectiva que dan los años?
En los años 50 vivíamos en una postguerra muy dura y los jóvenes teníamos muchas dificultadas para experimentar y ponernos en contacto con nuestra sociedad. Pero era tal la fuerza de las ilusiones que poníamos en nuestra tarea para salir de la mediocridad en la que se vivía, que pudimos conseguir la mayor parte de nuestros propósitos.

6- ¿Han cambiado mucho las cosas desde entonces para un compositor?
Sí, mucho. Algunas cosas para mejorar sensiblemente y estar en una situación mucho mejor. Otras, se han estancado, y siguen igual, es decir, mal, manifiestamente mejorables. Hay más orquestas –algunas, bastantes, hasta muy buenas–, hay más salas de conciertos, más teatros de ópera, hay más público y hasta hay más jóvenes con gran talento que están demostrando diariamente su valor. Pero también hay una mayor masa de personas que viven en una mediocridad y vulgaridad cultural que las que había en los años 50, cuando hoy hay más medios para llegar a la cultura y que la cultura se integre en la sociedad. Aquellas gentes tenían poco donde escoger. Hoy sí, y lo que es peor, esta masa está creando en nuestra sociedad actual un estado de opinión que está poniendo en peligro cualquier proyecto serio para intentar salir del pozo en que se encuentran.

7- Además de componer, reparte su tiempo entre otras labores musicales. ¿Qué le aporta abordar diferentes facetas de la música?
Lo importante para mí es vivir en la música, bien como compositor, director, intérprete, profesor, conferenciante o simplemente oyente, es decir perceptor consciente del hecho cultural que es la música. Practico todas y si no hago mas cosas es porque no encuentro la forma de poder realizarlas.

8- ¿Cómo ve el presente de la música española?

Como comentaba, profesionalmente la encuentro en un excelente estado. Nos queda pendiente subir algunos puestos en el grado de perfección en la enseñanza, tanto profesional como la que se debe para incluir el hecho musical en la cultura general de nuestra sociedad. Ahí hay todavía un largo y ancho espacio que rellenar, en el que no se ha avanzado en lo debido a lo exigible según el estado del resto de las manifestaciones culturales en este momento. Fíjese como creo en la presente altura de nuestra música que sin tener una enseñanza musical a todos los niveles de excelencia que nos corresponde hemos llegado a donde estamos, ¿Qué sería si los organismos y las personas responsables hiciesen algo en esta dirección? Pienso que estaríamos a la cabeza de Europa.

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